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    En España, la Medicina Psicosomática no está reconocida como especialidad médica. 

    La Psicosomática implica un enfoque bio-psico-social del enfermar de cada paciente. Y es que, la Psicosomática considera que hay que tener en cuenta los factores psicológicos y ambientales que rodean al hombre, no de una forma aislada, sino interrelacionados y en interacción.

    Para los profesionales de la Medicina Psicosomática, hay muchos pacientes cuyas enfermedades no son causadas de modo exclusivo o prevalente por factores orgánicos sino que su proceso patológico no es más que el reflejo de un sufrimiento psíquico, emocional, afectivo, personal o social.

    Entre las patologías psicosomáticas más frecuentes se encuentran las depresiones, los trastornos de la conducta alimentaria, las adicciones, el alcoholismo, las jaquecas, el estrés, los reumatismos y los trastornos de ansiedad, entre otras. La hipertensión arterial, la enfermedad coronaria y las enfermedades metabólicas, como la gota o la diabetes, son también ejemplos de patología eminentemente psicosomática.

    En la era tecnológica y de la superespecialización de la medicina, la Psicosomática puede jugar un papel imprescindible como integradora y comprensiva del enfermar del hombre de hoy.